CINEMA JUEU 2025
La memoria no es solo recordar: es resistir, denunciar, confrontar los crímenes de guerra actuales y proteger la dignidad de quienes sufren. Hace 80 años, el Ejército Rojo “liberó” Auschwitz-Birkenau y las bombas de Hiroshima y Nagasaki pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial. Ante el horror nuclear y el asesinato industrial de millones de seres humanos, surgió el “Nunca más”, una exigencia de memoria, justicia y humanidad que rompe el silencio, desafía la impunidad y exige memoria.
Los millones de muertos durante la Segunda Guerra Mundial llevaron a la creación de la ONU y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, la Guerra Fría abrió una nueva etapa de tensiones globales y políticas intervencionistas, generando más crímenes de guerra y genocidios en distintas partes del mundo, que no quedaron en el pasado, sino que reaparecen una y otra vez.
Hoy, en Gaza, los civiles resisten el hambre, los bombardeos constantes, la destrucción de sus hogares, los desplazamientos forzosos y la falta de acceso a la ayuda humanitaria. Muchas familias y niños permanecen atrapados en espacios reducidos y sin refugio seguro, luchando cada día por sobrevivir.
En Ucrania, millones de personas padecen la violencia: ciudades destruidas, hambre y muerte marcan su vida mientras luchan por proteger y defender su cultura e identidad.
La resistencia no consiste en grandes gestas heroicas: el heroísmo se encuentra en el esfuerzo diario por sobrevivir y mantener la dignidad ante la brutalidad de la guerra. Este aspecto cotidiano, tan bien retratado en When Lightning Flashes over the Sea, de Eva Neyman, se combina con formas más intelectuales, artísticas o incluso armadas de resistencia. Así lo muestran Art Spiegelman: Disaster Is My Muse, que explora la trayectoria creativa de Spiegelman y el poder del cómic para interpretar la memoria colectiva, y Ulica Graniczna, de Alexander Ford, una de las primeras películas realizadas después de la guerra y el primer largometraje de ficción que intentó representar el levantamiento del Gueto de Varsovia desde los ojos de los niños y las ambivalencias morales de la sociedad polaca.
El programa de este año lo completan The Commandant’s Shadow, de Daniela Völker, que muestra el encuentro entre Hans Jürgen Höss, hijo del comandante de Auschwitz, y la superviviente Anita Lasker-Wallfisch casi ochenta años después, destacando las cicatrices transgeneracionales de los crímenes de guerra y la importancia de preservar la memoria, así como Unter den Brettern hellgrünes Gras, de Antje Heyn, que transforma el testimonio de la superviviente romaní Ceija Stojka en un relato poético sobre la memoria y la resistencia contra el olvido.







